Hacia una antropología ecológica

Manuel Tironi, autor

Humanitas

A comienzos de octubre de 2023 vio la luz pública Laudate Deum, la exhortación apostólica con la que el papa Francisco —a ocho años de la publicación de Laudato si’— aborda la crisis climática. El llamado retoma algunas temáticas ya desarrolladas en la última encíclica, pero con énfasis, lenguajes y referencias que hacen de Laudate Deum un mensaje en muchos sentidos más claro e incluso más comprometido.

La exhortación confirma que la cuestión ecológica no es un problema que al Vaticano simplemente preocupe, sino que la entiende como la encrucijada crítica que marca la existencia contemporánea, y desde la cual se debe pensar tanto la Iglesia como lo social en toda su extensión. La exhortación no escatima en críticas a la economía política de la crisis ni a las desigualdades estructurales que subyacen a sus causas y efectos. Tampoco se intimida en acusar al negacionismo climático, en exigir mayores esfuerzos en la política internacional, ni en señalar la ilusión de control sobre la naturaleza —creada por el cientificismo moderno, exacerbada por la tecnocracia y justificada por una meritocracia mal entendida— como el proceso que condujo al desastre.

Es, sin embargo, la particular manera de entender las condiciones de posibilidad de lo humano lo que hace de Laudate Deum una exhortación singularmente llamativa: al final, lo que propone es una antropología, y una que no imaginábamos que vendría de la Iglesia católica.