PublicacionesPresentación del dossier: Cuidados y mujeres en América Latina Posted on 20/04/2026 by sociologiaMaría Beatriz Fernández-Lorca, Francisca Ortiz-Ruiz, coautorasÍconos. Revista de Ciencias SocialesEn América Latina y el Caribe, el interés por estudiar los cuidados se ha incrementado notablemente durante las últimas décadas, tanto en el plano teórico y metodológico como en respuesta a las transformaciones demográficas y sociales que tensionan la capacidad de las sociedades para atender las necesidades de bienestar de su población. El envejecimiento poblacional constituye uno de los cambios más significativos: cerca de 89 millones de personas tienen 60 años o más, cifra que se proyecta alcanzará casi 190 millones hacia 2050. A esto se suman el aumento de la esperanza de vida, el incremento de personas mayores de 80 años con crecientes necesidades de atención, el descenso de la fecundidad y la mayor inserción de las mujeres en el mercado laboral, factores que, en conjunto, anticipan un aumento de la demanda de cuidados con una simultánea reducción de personas disponibles para proveerlos.La crisis de los cuidados en la región no se explica únicamente por el desequilibrio entre oferta y demanda, sino también por las profundas desigualdades en su distribución social. Esta crisis apunta a la ausencia o debilidad de políticas públicas y de estructuras alternativas que trasciendan el trabajo no remunerado de las mujeres. Siguiendo el «diamante del cuidado» propuesto por Razavi (2007), que identifica al Estado, el mercado, la comunidad y la familia como actores corresponsables, en América Latina la organización social de los cuidados ha estado históricamente circunscrita a un régimen familista, sostenido fundamentalmente por las mujeres dentro de las redes de parentesco. La cobertura pública sigue siendo baja y la mayoría de la población carece de recursos para acceder a servicios en el mercado, lo que perpetúa un modelo en el que las expectativas sociales sobre quién debe cuidar permanecen ligadas a las mujeres.El cuidado es una actividad eminentemente femenina que involucra dimensiones materiales, económicas y afectivas, y que resulta imprescindible para la sostenibilidad de la vida. Sin embargo, carece de reconocimiento social ni económico. Cuando se remunera, suele asociarse a condiciones precarias y escasamente valoradas. Esta realidad se asienta en los principios tradicionales de la división sexual del trabajo, socializada desde la infancia, que sitúa a hombres y mujeres en una relación asimétrica y reproduce la subordinación económica de las mujeres, limitando su autonomía e impactando en la constitución de sus identidades.A pesar de los cambios demográficos y sociales experimentados en la región, el mandato cultural que atribuye el trabajo de cuidados a las mujeres no ha sido desarticulado. Se estima que las mujeres latinoamericanas dedican entre 6,3 y 29,5 horas semanales más que los hombres a labores de cuidado no remuneradas, y que la carga total de trabajo —sumando trabajo remunerado y no remunerado— supera en entre 2,4 y 20,8 horas semanales a la de los hombres. La pandemia de covid-19 agudizó esta desigualdad: el confinamiento implicó un repliegue hacia el ámbito doméstico que incrementó significativamente las demandas sobre las mujeres, acrecentando su sobrecarga y deteriorando su bienestar.El presente dossier busca aportar al debate sobre los cuidados con enfoque de género en América Latina y el Caribe, problematizando los desafíos que enfrentan las mujeres en distintos contextos nacionales. Se inscribe en una línea de trabajo académico que busca dar sustento teórico, conceptual y empírico a la injusticia de género subyacente en los sistemas de cuidado, y continúa la reflexión iniciada por esfuerzos previos de la misma revista. Los cinco artículos que lo componen abordan el cuidado de personas mayores, con discapacidad y de niños, niñas y adolescentes, y confirman que el cuidado no puede seguir siendo considerado un asunto privado. Se requieren acciones concretas del Estado y de otros actores para avanzar hacia una corresponsabilidad de género y social, considerando además las dimensiones interseccionales —etnia, ruralidad, condición migrante, discapacidad, clase socioeconómica— que agudizan las desigualdades múltiples e interdependientes que enfrentan las mujeres en la región. Ir a la publicación launch