Teoría Social Hoy: Una Conversación con Hartmut Rosa

Darío Montero, Felipe Torres, coautores

Revista de Sociología

Andreas Reckwitz y usted comparten la motivación de consolidar una teoría de la sociedad y, con ella, una teoría de la modernidad como la tarea central de la sociología. El interés público en una teoría de este tipo, en análisis e interpretaciones integrales de las sociedades del presente, así como en la ‘longue durée’ de los procesos sociohistóricos, se ha intensificado en el mundo durante la última década. ¿Por qué cree que ha crecido el interés en este «panorama general»? Creo que porque hay mucha confusión. No creo que sea una necesidad nueva. Diría que es algo intrínseco de la humanidad tener un sentido de cómo nos conectamos con el todo, de qué formamos parte. Esto es parte del retrato fenomenológico: estamos situados en una realidad que necesitamos interpretar.

Por supuesto, si viviéramos en un cuadro ontológico estable o bajo una perspectiva religiosa, no tendríamos que proponer nuevas interpretaciones todo el tiempo. Pero en nuestra época, cuando no está nada clara nuestra posición en el universo e incluso en la historia mundial, esto genera mucha desorientación y perplejidad. Interpretamos constantemente nuestra propia historia: ya no creemos que la Modernidad y la Ilustración sean el curso evidente que la humanidad debe tomar, el camino correcto, por así decirlo. Esto, por supuesto, crea la necesidad de reinterpretar quiénes somos y hacia dónde vamos. Esto explica por qué existe esta necesidad. Y si los sociólogos no lo hacen, entonces lo harán personas como Harari y otros, que no están necesariamente mejor equipados.

Al mismo tiempo, nuestra academia se vuelve cada vez más especializada. Exactamente, los sociólogos no lo hacen. Por eso Andreas y yo decidimos escribir este libro, precisamente porque existe una tendencia abrumadora de los sociólogos a intentar convertirse en científicos naturales. Pero esto deja un gran vacío: la interpretación de hacia dónde vamos y hacia dónde deberíamos ir. Vemos estas dos tendencias a escala mundial. Por un lado, lo que los sociólogos consideran «profesionalización»: somos como la ciencia dura de la física basada en datos empíricos. A veces me parece divertido. Por ejemplo, cuando estoy en el Congreso Mundial de Sociología y le digo a la gente que trabajo sobre la aceleración y la resonancia, me preguntan: «Oh, ¿cuál es tu conjunto de datos?». La otra tendencia es opuesta: los estudiantes y los jóvenes investigadores vuelven a la teoría social, y por eso Marx es muy atractivo en todo el mundo.